Un Hombre Pobre…

UN MOMENTO
Mons. Ramón Benito De La Rosa Y Carpio

La siguiente reflexión la oí de labios, mejor dicho, del corazón, de la mente, de la sabiduría de un campesino cibaeño.

Decía: “Un hombre ciertamente pobre es aquel que se hizo rico sin trabajar, porque volverá a empobrecerse él o sus descendientes”.

Una fortuna labrada con esfuerzos y trabajo, perdura, y si se pierde, se recupera, porque se aprendió el método adecuado, que es el método del trabajo, porque los descendientes volverán a ese método, que es el correcto. Las familias que una vez tuvieron bienes con el trabajo, si lo pierden ñhemos de repetirloñ lo vuelven a recuperar, es una ley de la vida, es una ley de la historia, en cambio, repitámoslo una vez más: los que labran fortunas sin el sudor y sin la frente, no la aprecian, no saben el valor que tienen, ni ellos, ni sus hijos, ni sus descendientes.

Es por eso por lo que nosotros necesitamos labrar fortunas, riquezas sólidas, que permanezcan en el tiempo, que favorezcan a las familias, que favorezcan a la sociedad. Un hombre ciertamente pobre es aquel que se hizo rico sin trabajar.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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