De víctima a victimario

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

En el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de la Agresión, quiero invitar a esta reflexión: ¡Cuántas veces he oído a psiquiatras decir que el niño que hoy fue víctima de una agresión -que puede ser sexual, puede ser una agresión de trabajo, puede ser una agresión violenta- puede pasar de ser víctima a victimario! Y en efecto, lo hemos encontrado en la vida. Niños que han sido víctima de una violación sexual, terminan a su vez acosando a otros como ellos fueron acosados. Más aún, encontramos también que transforman sus vidas y son gays, porque fueron violados un día por sus padres, por sus hermanos o por otras personas; niños que son victimarios, porque al sufrir la opresión, el maltrato de los demás, se vuelven a su vez maltratadores de otros, se vuelven violentos.

De víctima a victimario. Ciertamente no se pueden aceptar sus conductas, no se pueden justifi car de ninguna manera, pero en el fondo hay una razón y una causa de la que tienen que sanarse y tienen a la vez que corregirse de los daños que hacen a los demás. En efecto, merecen esa corrección, pero pensemos tantas veces en esa realidad, y si alguien ha pasado por la tentación inmensa de ser agresivo frente a un niño, de hacerlo víctima, piense tal vez estar iniciando una cadena de victimarios hasta que encuentre a alguien o personas que paren la cadena.

Por eso, cuántas veces hay que preguntarse: ¿Este victimario no habrá sido antes una víctima? De todas maneras hay que parar la cadena.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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