Tienes mamá?

Diego José, de 4 años, le preguntó a su abuela:

  • ¿Yaya, tú tienes mamá?
  • Claro, yo tengo mamá.
  • ¿Cómo se llama?
  • Mami Nena
  • Ah, sí, ya había oído su nombre.

Y he visto su retrato.

  • ¿Y dónde está ella?
  • Ella murió y está en el cielo.
  • ¿Tú la lloraste, cuando murió?
  • Sí, yo la lloré.
  • Y si ella está en el cielo ¿por qué la lloraste?

Moraleja: A los niños, ya desde pequeños, hay que irles explicando que el ser humano es cuerpo y alma, que en la muerte se separan, que se llora la muerte del cuerpo, pero que uno se alegra por el alma que va al encuentro con Dios.  Lo que no entienden es la contradicción de los adultos. Hablan mas del dolor de la muerte que de la alegría de su meta última.  Dicen, por ejemplo: ¡Qué pena que murió! Y no dan la visión completa, diciendo por ejemplo: ¡Qué bueno que se fue al cielo!  ¡Descansa en alegría y paz!

†RAMÓN BENITO DE LA ROSA Y CARPIO
Arzobispo Emérito

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