Iglesia, Estado y Gobierno.

Más allá del Gobierno está el Estado: los gobiernos cambian, el Estado permanece.
Los dirigentes cambian, al paso del tiempo; el Estado de la Iglesia permanecen y van más allá de ellos.
La Iglesia mantiene relaciones con el Estado, no importando el gobierno que esté al frente de él.
La Iglesia defiende la institicionalidad del Estado, pero llama a los gobiernos a que cumplan sus deberes de Estado.