Oh, perla preciosa.

No tiréis esta perla a los puercos
ni a los hombres carnales,
pero proclamad a los cuatro vientos
la buena noticia:

¡Oh misterio,
oh perla preciosa!
¡Mi Madre es mi Esposa, mi Hermana y mi Amiga,
la Iglesia Santa,
y en todo ello
no hay incesto!