Inspiración.

Dicen que no sé cantar.
Pero, ¿quieres que te cante?

Bulle en mí
-casi lo puedo tocar-
una canción de belleza:
quiero cantar la flor,
la noche y la mar.

He gustado lo hermoso,
he descubierto el misterio.
Todo lo bello, lo bueno, lo cierto,
entra dentro de mí
y salta y siento
que quiere salir hecho canción.

Déjame que te cante,
porque Dios me enseñó a cantar.

1962