Monseñor De la Rosa y Carpio

El arzobispo de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, salvó su vida tras una violenta embestida a su vehículo mientras transitaba por la autopista Duarte. Lamentablemente, un joven de 31 años, que conducía el vehículo que embistió al del prelado, resultó muerto en el acto. Apenado por el suceso, el arzobispo se inclinó ante la víctima y oró a Dios para que le conceda vida eterna en el reino prometido.

Para la sociedad dominicana, que admira la labor de monseñor De la Rosa y Carpio, es una bendición de Dios el que le haya protegido su vida para que esta siga al servicio de las causas de la redención moral y la dignidad de todos los humanos. Como arzobispo de Santiago y como presidente de la Conferencia Episcopal Dominicana, monseñor De la Rosa y Carpio ha sido a lo largo de su magisterio religioso un fiel servidor y pastor de ovejas descarriadas.

Tras su inesperada experiencia con ese accidente, el arzobispo ha dicho que uno de los factores que ayudó a preservarle la vida fue el uso del cinturón de seguridad. Este mismo testimonio han dado otros que atravesaron por semejantes trances. La ley obliga a los conductores y a los pasajeros que van delante que se sujeten los cinturones, y esta precaución alcanza a los demás ocupantes de un vehículo.

Es una recomendación sana y efectiva y, a la luz de las tantas vidas que se han salvado por esta precaución, es oportuno remachar sobre este aspecto para que aquellos que todavía se resisten a su uso, reconsideren su absurda reticencia. El LISTÍN DIARIO, que cuenta orgullosamente entre sus columnistas diarios a monseñor De la Rosa y Carpio, agradece que el Señor haya sido generoso con la vida de este ilustre siervo suyo en la tierra y se suma a las oraciones que se han elevado dando gracias por esta feliz intercesión.

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