Transparencia

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Debemos vivir una vida transparente, incluso a través de los medios electrónicos; al mismo tiempo que se tiene esa transparencia, se debe respetar el derecho a la privacidad.

Ser como el agua, transparente, no como el agua contaminada. Hay una ley en la República Dominicana que ordena transparentar su economía a todos los que trabajan en la vida pública con ciertos niveles. Según los últimos datos recibidos, hay 3,000 hombres y mujeres en la política dominicana que no reportan su transparencia siendo una exigencia del Estado Dominicano, y lo hemos de ser todos; el que no es transparente en su vida privada, no lo será tampoco cuando esté en la vida pública. Hay que repetir muchas veces cómo era Duarte: transparente.

Transparencia. No dejemos de lado esa palabra. Sigámosle pidiendo a los que están en la vida pública dominicana -a nuestros políticos-, que guarden la Ley de la Transparencia.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.