Todos los santos.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Esta fiesta, llamada de Todos los santos, me ha parecido siempre algo maravilloso.

La fiesta de Todos los santos quiere recordar, traer a la memoria, el que por este mundo ha pasado mucha gente que no ha sido perfecta, pero han sido buenas, han sido santos.

Cuando una persona llega a un estadio de perfección en su vida, -pongamos la Madre Teresa de Calcuta, san Francisco de Asís-, todos estos hombres y mujeres que vivieron de manera perfecta su vida, los colocamos y les dedicamos un día en la memoria, al igual que en el calendario nacional colocamos un día a héroes de la patria. Ulises Francisco Espaillat, por ejemplo, tiene su día de celebración, pero ha habido cientos de dominicanos que caben en la lista de Todos los santos. Me parece que es una idea sabia de la Iglesia. ¡Cuántos de nuestros padres, de nuestras madres, de gente que hemos conocido en el barrio, han sido buenos! No se les puede poner en el nivel de la madre Teresa de Calcuta, pero sí se les puede poner en un nivel superior a la gran mayoría y hay que recordarlos, hay que resaltarlos.

La fiesta de Todos los santos es para recordar a toda esa gente buena que hemos conocido y que nosotros confiamos que también están en el cielo, igual que esos santos. Están en el cielo, pero también están en la memoria de todos nosotros, en el cielo de nuestra memoria.

Celebremos la fiesta de tanta gente buena que tenemos en la República Dominicana, que no aparecen en las primeras planas de los periódicos, pero sí aparecen en la primera plana de la historia y en la primera plana de Dios.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.