Santa Lucía.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Este día, 13 de diciembre, lo tenemos siempre presente y sobre el tapete. Es el Día Nacional de los Ciegos, es la fiesta de una joven a quien le sacaron los ojos y por defender sus valores, ella sufrió, pasó por ese cruel martirio.

Ojalá que nosotros también no sintamos que solamente están ciegos los que no tienen los ojos físicos, sino también otros muchos.

En el Día Internacional del Ciego, y lo recordamos muchas veces, revisemos nuestras miradas, aprendamos a ver qué es lo que estamos viendo, aprendamos nosotros a reconocer lo que vale la pena, y es bueno tenerlo en cuenta: los padres cuidan los ojos físicos de sus hijos y también cuiden lo que sus hijos ven, lo que sus hijos no están viendo. Es también parte de la educación del padre y de la madre educadores, y nosotros lo podamos tener en cuenta.

En este día, sí ayudemos a los que necesitan ser apoyados para que se desarrollen y crezcan como personas normales los que no tienen vista en sus ojos físicos, pero también hay que ayudar a los que no ven en otro sentido, a los que tienen otros ojos y miran la vida de una manera diferente.

En el Día de Santa Lucía, a quien le sacaron los ojos, pero ella tenía otros ojos profundos, con los que veía otros valores que sus torturadores no veían.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.