Producir dinero para obras IV

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Es mi pequeña cuarta entrega sobre este tema.

Estoy precisamente pensando hoy en un empresario de Orlando, al que nosotros invitamos en una fundación de la que yo hago parte -que tiene su sede en Miami- a que colaborara; es una fundación que se ocupa de la formación integral de jóvenes.

Cuando nos acercamos a él, dijo: “Yo no sé producir cursos ni talleres, pero yo sé producir dinero. Yo voy a producir dinero para ayudarlos a ustedes”. Y cubrió con su empresa, con lo que ganó en su empresa, el Primer Encuentro Internacional para Jóvenes, y él quería hacerlo así: debía producir dinero para hacer obras en ese sentido; él murió y esa escuela lleva hoy el nombre de él, porque él no daba clases, no sabía hacerlo, pero tiene el nombre de él, porque él produjo los medios necesarios; el dinero es un medio, no un fin. Dinero para qué fin. Este empresario de Orlando lo hizo así. Su memoria permanece en medio de nosotros, nos anima a seguir dando cursos y a seguir proclamando: ¡Produzcan, produzcan bienes! Si no sabes dar clases, por lo menos produce bienes para apoyar las obras de aquellos que generosamente entregan su tiempo y sus cualidades a la formación.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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