Los tres baños.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Hay un baño evidente: el del cuerpo. Toda persona se asea para no tener mal olor sino mejor salud. Necesario también el baño psicológico, que purifique nuestros pensamientos, sentimientos, deseos.

Si tenemos heridas físicas necesitamos un médico que nos ayude a sanar. Si tenemos traumas psicológicos, psiquiatras o psicólogos que nos ayuden a mejorar. El otro baño es el espiritual: el de los fallos, faltas, defectos, limitaciones, que no son ni corporales ni psicológicas sino espirituales. Necesitamos tres baños. Miramos el baño del cuerpo y no esos otros baños: el de la lengua, que es también lavarla psicológicamente, espiritualmente: la lengua se ensucia.

Tomamos ese ejemplo como una parte del ser humano. La lengua se ensucia físicamente: debemos cepillarla. Se ensucia psicológicamente con su violencia y espiritualmente con las maldades que hace. Un ejemplo concreto para que tengamos en cuenta en nuestras vidas esos tres baños: corporales, psicológicos y espirituales.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.