Los salmos y la justicia.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Vamos hacer hoy la entrega No. 19 sobre este tema en los salmos: la justicia tan ansiada por nosotros, tan deseada, la justicia que se retarda, la justicia que se detiene, que se manipula, que se paga para que no se haga. Es un tema evidentemente de la vida, un tema de la historia y un tema de la Biblia, que siempre es maestra de la vida misma.

Hoy les propongo en esta entrega a Jerusalén, ciudad de paz. Jerusalén significa ciudad de paz, y en el versículo 5, del salmo 122, dice así: “Ahí están los tribunales de justicia y esos tribunales nos comparan con los tronos para el juicio”.

En Jerusalén, en ese canto, está el templo de Dios de Jerusalén, en Jerusalén está el lugar de la sede del Rey y está la justicia. Se decía eso para que haya paz, que esté la presencia de Dios, que esté también un rey justo que gobierne y que también estén los tribunales de justicia.

Nosotros quisiéramos, deseamos ardientemente que cada una de nuestras ciudades sean una Jerusalén donde podamos decir: en nuestra ciudad tenemos tronos de justicia, donde se rige, donde los jueces actúan con toda libertad y con todo el poder que tienen.

Es un hermoso canto a las ciudades, cuyos tribunales son verdaderamente lugares de justicia, tribunales de justicia.

Ellos están, es un deseo ardiente, es una búsqueda constante también en nuestro pueblo y de manera muy actual.

En nuestras ciudades están los tribunales de justicia, en nuestros tribunales están los tronos de justicia, donde los jueces actúan con el poder que han recibido de Dios y del pueblo.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.