Los salmos y la justicia

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Hoy hacemos la entrega No. 16 sobre esta temática de la justicia en el libro de los salmos. Les invito a que tomemos hoy el salmo 101.

Este salmo habla de los príncipes. Los príncipes son los gobernantes. Se les llamaba así en esa época; los príncipes son los que están en el primer lugar, los que ocupan el sitio de mando. Hoy hablaríamos nosotros que ese salmo habla de los dirigentes, de los líderes: habla de los políticos y de los gobernantes.

Este salmo 101 trae esta frase hermosa en su versículo 1: “Cantaré al amor y a la justicia”. Esta frase la pone en labios de los dirigentes, el que canta al amor; el amor es el servicio, el amor es la entrega. La política es el acto de amor más grande que hay, porque el político es el que tiene más recursos y más posibilidades de ayudar a los otros. Nosotros hablamos de la caridad a los pobres, hablamos de obras de caridad, de voluntariado, de fundaciones. El político tiene la facultad, la posibilidad de hablar del amor: “Cantaré al amorÖ”. Qué hermoso es poder decir esto. No es el amor romántico solamente, es el amor real a los hermanos, a los que dependen de ti y a la justicia. ¡Cantaré a la justicia! Que ojalá todos nuestros dirigentes que están en la vida pública, todos nuestros líderes, puedan cantar al amor, a la entrega y al servicio a los demás y a la justicia.

También ese salmo dice que el dirigente, el príncipe, el político, el líder dice: “Cada mañana voy a despertarme y aniquilar a todos los malhechores del país, a extirpar todos aquellos que son malvados”.

Cada mañana, cada día, el príncipe, el dirigente, el líder, ha de pensar en extinguir, en combatir a los malvados y a la maldad.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.