Los salmos y la corrupción

Mons. Ramón Benito De La Rosa Y Carpio

Hoy hacemos la entrega número 16 de este tema que le estamos dando seguimiento en los salmos. Hoy tocamos el salmo 73.

El salmo 73 es clamor de un hombre justo, honrado, bueno, que ve que a pesar de su honradez, de su honestidad, no progresa, y ve cómo prosperan los corruptos, cómo prosperan los malvados, y entra en crisis, en problemas. “Yo que soy tan bueno, dónde está Dios, y sin embargo aquellos prosperan”, y reflexiona.

Dios lo ilumina y cae en la cuenta de que los que andan en la corrupción, de que los que andan en la perversidad, siempre terminan mal, y cae en la cuenta de que su vida honesta es la que permanece, la que da frutos, la que hace que sus hijos puedan sentirse orgullosos de su padre y no después los otros, los descendientes de los corruptos, nunca se sentirán orgullosos de sus padres.

Ese salmo 73, nos habla de esa justicia final que acontece a todo el que se corrompe. Se escapará de la justicia presente, humana, pero no escapará de la justicia final, la de la historia, la de la conciencia, la de la vida.

El salmo 73, es una invitación a que cuando se pasen esos momentos de crisis, por la vida que se lleva y las condiciones que están, uno vuelva a esa realidad. Un servidor ha escrito una paráfrasis, una reflexión profunda de este salmo 73, y la he publicado, sobre quién liberará a este pueblo.

Les invito, no solamente a leer el salmo 73, sino meditarlo, sobretodo ustedes, los hombres y mujeres que viven en la honestidad y la justicia.

Cuando pasen esas crisis, de ver prosperar al corrupto, que no caigan en la crisis y la superen.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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