Los salmos y la corrupción

UN MOMENTO
Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Esta es la entrega número 12 acerca de esta temática que hemos querido ir desarrollando cada semana: un salmo.

Uno de esos salmos que se relaciona con la corrupción es el salmo 56, y oigan esta expresión: “Misericordia oh Dios, porque me pisan, me atacan y me oprimen todo el día; todo el día me pisan mis enemigos, son muchos los que me atacan desde lo alto”.

¿Y por qué lo atacan? Porque es honrado. Y este salmo -para los que se sientan en situaciones de esa manera o algunos que conozcamos, nosotros se lo podemos aconsejar con toda verdad: “Todo el día retuercen mis palabras, le cambian lo que dicen, dicen lo que yo no he dicho, se conjuran, se ocultan, hacen planesÖ”. Todo eso es fruto de la corrupción, la corrupción que hace daño y es necesario volver hoy a rescatar la ética.

Este salmo está dirigido como una ayuda a las personas que se sienten así de esa manera, y por eso quieren acabar con su vida. El que se sienta en esa situación, sea en pequeño o en grande, este salmo le puede ayudar mucho

El salmo 56, un salmo donde se le pide a aquel que es honrado, que es serio, que vive la ética, que no sucumba, que se mantenga en su honradez, en su firmeza y en su ética.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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