Los intolerantes

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Volvamos de nuevo al tema de la intolerancia. La intolerancia hay que trabajarla continuamente.

¡Cuántas guerras surgen por la intolerancia, cuánta violencia surge porque se cierran las personas y se pelean entre sí! Intolerancia política: no se respetan las diferencias políticas y se habla mal del otro político por la intolerancia; intolerancia religiosa: respetar los credos diferentes que se tienen, los unos y los otros.

Cuando se habla mal de otra persona, cuando se denigra a cualquier grupo, eso es intolerancia; intolerancia en la ética y en el respeto a las personas, a las diferentes maneras de pensar. Se puede discutir, se puede llegar a decirle a una persona, y debe ser así: no estoy de acuerdo contigo, pero te amo. Hay personas que no están de acuerdo con el otro y se pelean y sale la violencia. Lo correcto es “no estoy de acuerdo contigo, pero yo te amo, te respeto y te tengo en cuenta”. Esa es la vida humana, y para esto yo repito: el intolerante no es por ser religioso o por ser político, es algo que tiene dentro y lo saca en la política, en la religión, en la ética y en las conversaciones.

La intolerancia, no es por el partido al que se pertenece -estoy repitiendo- , o por la congregación religiosa a la que se pertenece: la intolerancia está en uno y muchas veces en el hogar.

Hay que trabajar contra la intolerancia.

Ser uno mismo y ser respetuoso de los demás y de las opiniones de los demás. El que lo hace así, no se equivoca, pero hay que trabajarlo.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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