Los difuntos.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Al conmemorar y al pensar en la fiesta de los difuntos, he estado pensando en tantos hombres y mujeres, sobre todo mujeres, que han sido convertidos en difuntos antes de tiempo.

Hoy los vamos a recordar. Fueron asesinados, se fueron sin ellos haberse preparado, y yo pienso que cuando lleguen a la eternidad y se encuentren ante el juez, Dios podrá decirles: “Yo no te he mandado a buscar todavía. ¿Qué haces aquí?”. Y tendrá que decir: “Señor, alguien interrumpió mi vida”. Como se habla de la interrupción del embarazo por el aborto, muchos interrumpen la vida de los demás, sin preguntarles el por qué, sin mirar sus derechos.

Recordemos hoy a nuestros seres queridos ya idos, porque ellos viven, pero de manera especial, recordemos a los que han sido hecho difuntos antes de tiempo, aquellos que han partido sin terminar la misión en la vida.

Es verdad, volvamos a repetir la frase. Aquí hay mucha gente que piensa, cree o vive, aunque no lo haya pensado, en: “Comamos, bebamos, gocemos, vamos a hacer diversión, hagámoslo hoy, porque mañana moriremos”.

Los que tenemos la conciencia de que todo ser humano viene a este mundo para una misión, para una tarea, para realizar algo, nos duele que se interrumpan las vidas, las aborten antes de tiempo y no puedan tener la vida que deben tener. No importa la edad: no se puede interrumpir la vida de una persona.

Recordemos a esos hermanos y hermanas que se han ido antes de tiempo.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.