Libertad y libertinaje

Mons. Ramón Benito De La Rosa Y Carpio

Los dominicanos han querido recoger en su calendario -y lo repetimos cada año-, el 30 de mayo, cuando murió Trujillo, más bien cuando fue sacado de circulación. Le han llamado el día de la libertad.

Ese día de la libertad lo celebramos nosotros muchas veces: la restauración de la Independencia es un día de la libertad; la Independencia de Haití, es otro día de la libertad; la salida de las tropas norteamericanas a principios del siglo XX, es igualmente otro día de la libertad. ¡Cuántas celebraciones de la libertad tenemos los dominicanos, algo muy diciente!

Así también la libertad de la dictadura. A los que nos tocó vivir esa dictadura sí sabemos en carne propia lo que es la libertad, pero también hoy día se nos presenta otra dictadura. Se nos quiere imponer la dictadura de la corrupción y estamos nosotros, los que vivimos aquella otra época, que sentíamos temor, porque peligrábamos frente al dictador, y hoy día asimismo hay temor, porque se tiene ese libertinaje de la inseguridad en las calles.

No queremos otro dictador para que se elimine el libertinaje. Necesitamos nosotros que los que tienen responsabilidades frente a ese desorden del libertinaje, tomen entre sus manos –la mano fuerte que sea-, y no que sean un Trujillo, ni queremos otra época trujillista, pero sí queremos una época en la que vivamos la democracia con esa mano firme que exige, que corrige; necesitamos nosotros una verdadera justicia, no como la que estaba antes en manos del dictador, como tampoco la que está ahora en manos de los que crean el libertinaje y el abuso.

En el Día de la Libertad, tenemos que cuidarnos de que la libertad no nos lleve al libertinaje.

Y lo volvemos a decir: no dictadura, pero tampoco un libertinaje que lleve a un desorden que se parezca a una dictadura.

Hasta mañana, si Dios,

usted y yo lo queremos.

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