La Sagrada Familia.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

En torno a esta celebración, nosotros recordamos, tenemos muchos hechos y tenemos muchos símbolos, tenemos todos los símbolos que nos hablan de la Navidad: el árbol de Navidad, el nacimiento de Cristo, Santa Claus, las luces, todo esto habla de la Navidad, pero en medio de la Navidad está también la presencia de una imagen que nos queda, que es la familia, la Sangrada Familia le llamamos: el Niño Jesús, María, su madre, y José, que cuidaba de esa familia.

La familia de Nazaret, a través del tiempo, es una imagen que es perpetua, nos recuerda toda familia. Por eso en la Navidad hay un acento en la familia, hay un acento en la familia porque es una celebración de la familia, pero es porque también ese pequeño, llamado Jesús, nació en una familia. La Sagrada Familia es una imagen que no podemos dejar pasar, no la podemos dejar a un lado, porque Jesús nació en una familia. Cuan grande sea Él, cuan universal sea Él, nació en una pequeña familia, de un pequeño pueblo de Nazaret. Su carácter, su figura universal, con la que hay que contar, se quiera o no se quiera. A Jesús se le ama o se le odia, pero nadie escapa a esa figura universal. Es hijo de una familia y en esa familia Él recibió los primeros valores que Él entrega a la familia humana universal.

La Sagrada Familia de Nazaret nos habla de cuán importante es toda familia, e incluso para el Hijo de Dios o para el Maestro que nace, que nos enseña y que es universal. Vivió en una familia.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.