Hombre de Bien

UN MOMENTO
Mons. Ramón Benito De La Rosa Y Carpio

Siempre me ha impactado, cuando oigo la expresión, dicha de cualquier hombre o mujer, “ese es un hombre de bien”, “esa es una mujer de bien”, “es un hombre bueno”, “es una mujer buena”, y siempre se distingue y se separa del hombre de fe.

El hombre de fe, es aquel que es capaz de ir más allá de sus posibilidades; el hombre de bien, no necesariamente tiene fe, si la tiene, le ayudará a ser un hombre mejor.

Cuando nosotros leemos en las Sagradas Escrituras, para poner un ejemplo de un libro religioso, se habla del hombre de bien.

Bernabé, en el Nuevo Testamento, era un hombre de bien, y también se decía de él que era un hombre de fe; antes de ser un hombre de fe, era un hombre de bien.

Hemos de aspirar a ser hombres de bien, todo el mundo quiere que se le dé el título de hombre de bien, de hombre bueno, a nadie le gusta que le digan, hombre corrupto o mujer perdida.

Nosotros queremos el título de hombre de bien, pero hay que ganárselo, hay que trabajarlo. Ojalá oigamos a nuestro alrededor que hay muchos hombres de bien, y ojalá tengamos también muchos hombres y mujeres de fe, porque entonces el hombre de bien se refuerza y todavía puede hacer más allá de lo que hace el hombre de bien solo.

Ojalá uniéramos hombres de bien y hombres de fe.

Hasta mañana, si Dios, Usted y yo lo queremos.

 

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