Hace un mes…

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Hace justamente un mes que falleció monseñor Pablo Cedano. Todavía en nuestra memoria está fresco todo aquello que aconteció alrededor de él, de su entierro, del velatorio que se tuvo en Higüey, de los nueve días, de todo lo que significó también el otro novenario que se hizo en la parroquia de Cristo Pastor, en Santo Domingo.

Alrededor de monseñor Cedano hubo una serie de celebraciones magníficas que dicen lo que él era, lo que es y lo que sigue siendo. Por eso, lo que uno vive, uno lo sigue viviendo, y las memorias de los pueblos, las memorias de las comunidades lo recuerdan.

Hace un mes murió Monseñor Cedano, pero él sigue vivo, sus obras viven, sus memorias están vivas, sin embargo, hay algo que ya no está con él: aquella frase que se hizo célebre, una frase socorrida por todas partes, cuando monseñor Pepén le dio en su ordenación sacerdotal, en 1967: “Pablo, una cruz te doy hasta que entres a las puertas del paraíso”.

Él entró a las puertas del paraíso, pero la cruz que monseñor Pepén le dio en la ordenación sacerdotal la supo llevar toda la vida.

Pablo, hace un mes falleciste, ya la cruz no está contigo, pero has entrado al paraíso. Que tú puedas ser feliz por siempre en la eternidad y feliz también en la memoria de nosotros que te recordamos por lo que tú eres y por todo lo que hiciste.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.