Gobernabilidad.

Mons. Ramón Benito De La Rosa y Carpio

Este tema lo estamos repitiendo continuamente: hay decretos del gobierno en los que se insiste que para gobernar a un pueblo no basta la preparación técnica, no basta la economía, que es necesaria la ética, y esto lo están repitiendo, gracias a Dios, muchos políticos.

La ética es necesaria para la gobernabilidad. No basta con que se tenga un poder político, no basta con que se tenga una preparación política para que un pueblo pueda gobernarse. Para que un pueblo pueda echar hacia delante necesita de la ética. ¿Qué no es la ética? No responde inmediatamente a principios religiosos; sus principios son tan normales como no robarás, no matarás. Crea usted en Dios o no crea usted en Dios, para que un país pueda funcionar, hay que cumplir el no robarás, hay que cumplir el no matarás y hay que cumplir que se haga la justicia: todo esto es necesario para que un pueblo se pueda gobernar. Cuando eso no se hace, las autoridades caen, los gobiernos caen, viene el fracaso, vienen los sufrimientos de las naciones.

La gobernabilidad es la posibilidad que se tiene para que un pueblo pueda ser conducido y tenemos que volverlo a repetir hasta cien veces. Si no lo hacemos, pagamos consecuencias, sufrimos mucho hasta que nos corrijamos.

Dios tiene paciencia con nosotros. Si ustedes quieren dejen a Dios y afi rmemos que la historia tiene paciencia con nosotros hasta que nos corrijamos. Si no actuamos bien, no seremos un pueblo bien gobernado; si no actúan bien las autoridades, perderán el poder y el control.

La gobernabilidad son las facilidades para gobernar a un país. Repito: se necesita la ciencia, los conocimientos, la preparación, pero también una vida ética donde se respeten los mandatos que dicen: hay que hacer el bien y evitar el mal.

Hasta mañana, si Dios,
usted y yo lo queremos.