Fe humana, fe divina

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Comienzo con esta anécdota: Un conferencista iba a dar su charla delante de muchas personas y muchos jóvenes de todas las edades, y comienza con esta pregunta: ¿Quién de ustedes tiene fe? Muchos levantaron la mano y él les dijo: les pido que salgan, porque yo voy hablar de unos temas que ustedes no conocen, y si ustedes no tienen fe en mí, si no me creen a mí, no van a creer en lo que yo digo; yo quiero que se queden los que tienen fe, porque muchas veces confundimos la fe divina pensando que no hay fe. Todos los seres humanos vivimos de fe ¿Cómo así? Porque la fe no solamente es la fe en Dios. Tú crees que esos son tus padres porque te lo han dicho, después tú podrás probarlo con el ADN, pero al principio creemos que ese es papá y mamá por la fe; creemos a los maestros lo que ellos nos enseñan, por qué: por fe, porque creemos, tenemos fe de que están preparados, que no nos quieren engañar, que nos quieren decir la verdad, esa es la fe humana. El que tiene fe humana, es capaz de descubrir la fe divina; el que tiene fe en Dios, verá las obras de Dios y llegará un día para decir: ya no creo, aunque no he visto, ahora creo porque veo, como los hijos: ahora creo que mi papá y mi mamá son mis padres por las obras que veo en ellos, por el amor de Dios. Por eso, decía San Agustín: “Si tú quieres ver las obras de Dios, cree, y si no tienes fe, estás perdido”. En la vida caminamos de una mano con la fe humana y de la obra con la fe divina.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.