Eliminar al contrario.

Mons. Ramón Benito De La Rosa y Carpio

Cuando en este día nosotros recordamos -en el contexto de la vida de la Iglesia- a San Esteban, a quien se le llama el protomártir, el primer mártir, el primero que dio la vida por Jesucristo.

Es como para enseñarnos a nosotros cuántas personas estaban dispuestas a dar su vida por Cristo y por su mensaje.

Esteban recibe la oposición de los judíos de su época, y a mí me llama a la atención que cuando se tiene a la oposición muchas veces, se busca eliminar a la persona, lo que pasó con Esteban. Si no estaban de acuerdo con las ideas de Esteban, discútanlas, pero para eliminar a las ideas, lo eliminan a él, y sucede todo lo contrario: eliminar a una persona, no elimina las ideas; matan a las personas, pero no se pueden matar las ideas, y hemos de aprender lo mismo, cuántas veces tenemos que repetirlo: nuestros políticos quisieran eliminar a sus adversarios, como los judíos eliminaron a Esteban. Como no los pueden eliminar físicamente los eliminara, los quieren eliminar moralmente, por eso hablan mal de ellos.

Eliminar al contrario, no resuelve problemas, discutir y aclarar ideas sí, en base a la verdad; calumniar, tampoco resuelve problemas.

La fiesta de San Esteban, el primero que dio su vida por Cristo, nos muestra cómo no se debe nunca eliminar a los contrarios.

A Esteban lo mataron, pero está vivo hoy día, y los que mataron a Esteban son los que están muertos y no han podido resucitar y no se les recuerda por sus buenas obras, ni siquiera por esta mala que hicieron.

Hasta mañana, si Dios,

usted y yo lo queremos.