El poder de Dios y el poder de las riquezas.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Estos testimonios los encontré en Santiago de los Caballeros: un terrateniente y un comerciante, ambos prósperos, buscando salud. Dijeron: “Creíamos que podíamos comprar la salud, pero no es así”.

Los bienes, un sistema social médico es necesario; lo otro, el poder de Dios.

Encontramos esta enseñanza: “Dichoso quien tiene los medios necesarios para buscar la salud, pero también dichoso quien tiene la fe para pedir la salud”.

El poder de Dios y el poder de las riquezas.

No solamente lo afirma la Biblia, sino también la ciencia. Quien tiene buenos médicos, le va muy bien, pero quien tiene fe, acompañado de Dios en sus quebrantos y enfermedades, le va mucho mejor.

Ni solo Dios nos da la salud, ni solo la medicina, que viene de Dios. Importante ese equilibrio.

Dichosos quienes aceptan que no solo sus riquezas les va a dar la salud.

Hasta mañana,si Dios, usted y yo lo queremos.