El huérfano y el desamparado.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Hay unas fiestas nacionales, locales en el calendario dominicano que siempre me han impactado en las navidades y no puedo dejar de tocarlas, tenemos que tocarlas.

El 28 de diciembre, es el Día Nacional del Huérfano, del Niño Huérfano y el Niño Desamparado. Recordemos que el 28 de diciembre se celebra la fiesta de aquellos niños que fueron eliminados por Herodes.

Siempre hay una tendencia, parece increíble en la humanidad, de querer matar la vida y de querer matar a los niños. Se matan muchos niños de muchas maneras.

Hoy, el pueblo dominicano, el calendario dominicano recuerda al huérfano y al desamparado y hemos de recordar junto con ellos las casas que hay para recibir a huérfanos desamparados. Nosotros tenemos las casas que hace el gobierno, las casas que hacen muchos patronatos que se ocupan de niños huérfanos y desamparados, las muchas casas que tiene la Iglesia, las muchas atenciones que se reciben de otras congregaciones cristianas. Sí, hay un cuidado hacia el niño huérfano y desamparado, pero todos sabemos que no es suficiente, que es necesario hacer algo más, y todavía hay que agregar, no solamente hacer algo más por los huérfanos y desamparados, sino hacer algo más por aquellos que son eliminados de alguna manera, es una tarea todavía para la humanidad.

Aquellos niños que eliminó Herodes, siguen apareciendo hoy, porque nacen nuevos Herodes y se esconden de muchas maneras, pero gracias a Dios también surgen nuevos salvadores de los niños y de los pequeños.

¡Felicidades a los hombres y mujeres que no son Herodes, a los hombres y mujeres que también reciben en sus casas a los huérfanos y a los niños desamparados. Son hermosamente humanos y hermosamente cristianos!

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.