El discapacitado.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

En la República Dominicana, gracias a Dios y gracias a muchos voluntariados, están surgiendo instituciones para venir en ayuda de los seres humanos, sobre todo niños, adolescentes y jóvenes que tienen alguna discapacidad. Estuve a punto de decir, “sufren” alguna discapacidad, porque hoy día se tiene conciencia de que los que son discapacidades, ya no son discapacidades, sino que se convierten en oportunidades también para hacer el bien; los que se consideraban discapacitados, hoy se vuelven personas que hacen mucho bien, que ayudan a muchas personas a echar adelante. Un servidor tiene un pequeño libro que se llama “Razones para vivir”. En esas “Razones para vivir” se ponen algunos casos de discapacidad.

Piense usted en un pintor que lo único que mueve en su vida son los dedos de sus pies; con eso pinta y es un pintor famoso conocido, y se pueden citar tantos casos.

No hay discapacitados, por eso nosotros defendemos a los discapacitados, incluso en el seno de su madre.

Hay que decir que es doloroso poder decir: si puedes eliminar a un niño en el seno de la madre, también lo puedes eliminar ahora y no tienes problemas. Es muy dura esa expresión, pero nosotros sabemos, con los avances que tenemos, con los conocimientos que tenemos, que el discapacitado no es tan discapacitado como se cree; muchas veces los discapacitados somos aquellos que tenemos todo nuestro organismo bien, pero no los empleamos como debemos; esos sí somos discapacitados.

En el Día del Discapacitado, miremos a las personas en sus condiciones y apreciémoslas, valorémoslas y veremos nosotros que muchos de ellos son superiores a los que se creen o nos creemos capacitados.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.