El corrupto y la verdad

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Hemos siempre de recurrir a esta expresión que es muy humana, es de la literatura, es de la Biblia, por supuesto: todo lo que no es correcto se hace en las tinieblas.

El corrupto no hace sus operaciones públicamente: él se esconde, no es transparente; igualmente el adúltero, el hombre infiel, la mujer infiel, no lo hacen a la luz pública, ni lo publican: lo hacen a ocultas, porque saben que no está bien. Por eso el que es corrupto actúa en las tinieblas, no es libre y por eso sus obras no son buenas, son de las tinieblas; ojalá lo tuviéramos nosotros esto en cuenta, y de tal manera es así que las personas cuando se van corrompiendo se van escondiendo y tienen también un castigo social que les separa.

Por eso lo de Jesús: “La verdad os hará libres”, la verdad es luz. El corrupto y la verdad no van juntos; el corrupto y la verdad se distancian, y más bien, el corrupto la saca, y hablo de la corrupción porque lo vemos así. Por eso su conciencia está intranquila, por eso el corrupto no se siente cómodo con los que son honrados, porque estos delatan lo que él hace.

Por eso la verdad nos hace libres, nos hace caminar con la frente en alto y podemos caminar siempre a la luz del día, no a escondidas en las tinieblas.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.