El ahorrante y el tacaño.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

En el Día Internacional del Ahorro, volvamos sobre el tema. Siempre hemos de hablar del ahorro y siempre se ha de recordar el tema a los padres para inculcar en los hijos el sentido del ahorro.

El ahorro es una virtud que nos ayuda a cuidar todo, no solamente el dinero, hasta el agua, y lo hemos dicho muchas veces, ahorrar no es lo mismo que ser tacaño. El tacaño guarda dinero y no lo comparte con nadie. El ahorrante no es como aquel que amontona dinero; el ahorro tiene su finalidad. Se ahorra para poder sostener la propia vida y la de los hijos. El ahorrante no lo gasta todo en una noche o en una mañana; el ahorrante piensa también en el futuro, y hay personas que ahorran también para ayudar a otras personas.

El que ahorra no es un coleccionista de dinero, como quien colecciona sellos o cualquier otra cosa; el que ahorra, ayuda al crecimiento, pero hay que cuidarse: el ahorrante tiene que cuidarse de ser tacaño y el tacaño sepa que su corazón se vuelve como una piedra. Dichoso aquel que ahorra y piensa que su hoy tiene influencia en su mañana que se volverá hoy, más tarde o más temprano.

En el Día del Ahorro, pensemos en ahorrar, pero pensemos también en las limitaciones que tiene el ahorro, para nosotros no volvernos unos coleccionistas de dinero que no comparten con nadie.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.