Ejemplo de buen uso de la riqueza.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Se pueden dar muchos buenos ejemplos de hombres y mujeres que a lo largo de la historia han sabido dar un buen ejemplo del uso de la riqueza; eso es siempre una ansia, una ansia que está presente en todos los pueblos y en todas las personas: que aquellos que tienen riquezas las usen bien. Es una meta de la humanidad y es una meta de todo ser humano.

Nosotros encontramos en esa dimensión un caso muy hermoso en la biblia. Es el caso de Tobías. Tobías se presentaba con riquezas. Tobías pasó muchas necesidades, igual que Job y, como todo ser humano, buscaba tener una situación acomodada, pero él decía, muy claramente: “Cuando me presentaban en la mesa numerosos manjares, yo no me los comía solo, los compartía, y le decía a mi hijo: “Vete a buscar alguno de los que más los necesitan”, y él mismo decía: “Yo Tobit he andado por camino de verdad e injusticia todos los días de mi vida y he repartido muchas riquezas entre mis hermanos y compatriotas deportados conmigo en Nínive, capital de Babilonia, en el país de los asilos; yo Tobit he tenido muchas riquezas y he vivido dignamente, pero al mismo tiempo he tenido la capacidad de poderlo hacer”. Si Tobit hubiera vivido de las riquezas solo para él, no tendría nombre, no lo recordaríamos; después de tantos milenios, recordaron a Tobit, porque tuvo buen uso de las riquezas, y los pueblos lo proclamaron y hoy lo proclamamos a los cuatro vientos y lo ponemos como ejemplo.

Es una invitación a hacer de las riquezas realmente lo que es: un bien, pero un bien para sí mismo, un bien para la familia y un bien para los demás.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.