Diecisiete años después

Mons. Ramón Benito De La Rosa y Carpio

A diecisiete años de aquellos atentados en Nueva York, se recuerdan muy bien los que estaban vivos en ese momento y lo oyen continuamente: “Nuestra alma aún se estremece después de 17 años y clama por el fin del terrorismo en todas sus direcciones”.

Parecía que el hecho terminaba, pero no es así; los hechos de guerra, los hechos de terrorismo también se recuerdan. Es verdad que los que más permanecen son aquellos que dan vida; es verdad que ese acto de terrorismo nos vuelve a recordar que la violencia, el terrorismo, nunca es solución, porque mata y esa matanza cobra heridas.

Ese recuerdo de Nueva York enseña, tanto a los terroristas como a los que no lo son, que ese nunca será el camino; que cuando se quiere resarcir los hechos, se quiere buscar la justicia y se quiere buscar la igualdad. No podemos repetir los mismos hechos de aquellos que los han hecho.

Si los imperios y las potencias, como Roma o Estados Unidos, cometieron actos de terror sobre aquellos pueblos donde fueron; si los pueblos les responden de la misma manera, son repudiados igual que el invasor: de la misma manera, porque usan las mismas armas. En cambio, siempre será para nosotros una lección, y lo repetiremos mil veces: cuando Gandhi respondió al imperio inglés, no fue con las armas que usaban los ingleses, sino con armas de la no violencia y de la paz.

El terrorismo nunca es solución. ¡Métodos de paz, siempre son soluciones!

Hasta mañana, si Dios,
usted y yo lo queremos.