Decoro.

Mons. Ramón Benito De La Rosa y Carpioasdm06@gmail.com

El decoro implica la respetabilidad del servicio público para sí y para con los ciudadanos que demanden algún servicio. Está muy unido el decoro a la dignidad que cada persona posee de forma innata y nos hace capaces de mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás; el reconocimiento de la dignidad humana hace posible el crecimiento común y personal de todos.

Es cierto, cualquiera puede decir: “Pero el decoro vale para todos en la humanidad”. Es verdad, vale para todos, pero aquel que es servidor público, que está en la vida pública, ha de oír esas palabras, y si no lo vive en su casa ni lo vive en otra parte, ha de practicarlo en la vida pública.

Es verdad también, si lo vive en su casa, lo practicará fácilmente en las oficinas públicas.

Hasta mañana, si Dios,
usted y yo lo queremos.