Creo en mi Padre, creo en Dios Padre

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Una vez se me presentó un joven, guitarra al hombro, y me dijo: “Desde hoy empiezo a ser un cantor de la alegría y de la felicidad. Yo era un joven aburrido y triste; yo no creía en Dios porque me decía: ‘Si mi padre me abandonó, ¿cómo que Dios es mi Padre, a quien no he visto ni veo?’. Pero me he vuelto a reconciliar con mi padre, y con esa reconciliación humana, yo he vuelto a descubrir la cara de Dios Padre. Ahora me voy a tornar un cantor del amor y un cantor del Padre y de Dios Padre”.

Como la visión y la experiencia que se tiene del Padre influye en la fe, en la fe en Dios Padre, por eso, la Carta de San Juan dice: “Cómo tú dices que amas a Dios y no amas a tu prójimo a quien ves, si a Dios no lo estás viendo”. Por eso, en la fe, ustedes los padres influyen, lo quieran o no lo quieran. Padre que ama a su hijo, es padre que le ayuda no solamente a tener fe, sino a vivir los valores; le ayuda a vivir qué importante es una persona y es un hijo. Todo aquel que no ha vivido esa experiencia de cercanía de padre y de amor de padre, va a tener dificultades no solo para la fe en Dios, sino para la vivencia de otros valores.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.