Conversión al bien común.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

 La palabra conversión, generalmente se reduce al campo religioso, convertirse de determinados pecados, de determinados desvíos en la vida. Pero convertirse es también transformar su vida, cambiar su mentalidad para los valores. La conversión al bien común lleva a que el Papa diga: “Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés”.

Hoy -en el que se tiene también en el día internacional contra el Tráfico de Drogas-, dichoso el que trabaja para el bien común; el que trabaja por el tráfico de drogas, no trabaja para el bien común; el dirigente político, militar o de cualquier orden que sea, profesional…, que se embarca en el narcotráfico, hemos de llamarlo a la conversión, al bien común, al bien de todos, no al bien particular. Esta conversión al bien común nos mira a todos, a los políticos, a los empresarios, a los de la sociedad civil.

Bienaventurado aquel que piensa en el bien común y no solo en su propio interés.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.