Autoestima nacional y personal.

Mons. Ramón Benito De La Rosa Y Carpio

Cuento esta anécdota como testimonio:

Estando en Bolivia, dando un retiro, alguien me dijo: “He estado en su hermoso país, ¡quiero volver! Gente acogedora, amable, alegre, uno se siente bien, me encanta”.

Algo no entiendo: ¿Por qué los dominicanos hablan tan mal de los dominicanos?”

Esta persona extraña -cuántas veces lo he oído en otros países-, tiene una alta estima del país. Necesitamos levantar nuestra autoestima. No somos perfectos, no hemos alcanzado un alto grado en todo lo que se pueda alcanzar humanamente hablando, pero pongámonos en nuestro lugar: “Soy dominicano, soy acogedor, alegre, amable”. Lo reflejamos aunque no lo pensemos.

Hablemos bien de nosotros, valoremos nuestras muchas cosas buenas y la autoestima personal. Sin autoestima usted no avanza, no progresa.

Para lograrlo, necesitamos autoestima nacional y personal; aunque no nos lo digan otros dominicanos, los que vienen de fuera sí nos miran y nos aprecian.

Hasta mañana, si Dios,usted y yo lo queremos.