Ángel de la guarda.

Mons. Ramón Benito De La Rosa y Carpio

Para muchos, esta expresión de “ángel de la guarda” suena ciertamente a algo religioso, y lo es. Recordarán tal vez oraciones de su niñez del ángel de la guarda, que hablaba del ángel que te guardaba, que nos custodiaba como niños y como pequeños. ¿Qué está pasando con nuestros niños de hoy? Que les faltan los ángeles de la guarda, porque olvidaron de clamar a ese ángel de la guarda. Ese ángel de la guarda es un padre y una madre que cuida de los hijos; ese ángel de la guarda eran los vecinos que te cuidaban; ese ángel de la guarda eran las personas de lejos que te respetaban; ese ángel de la guarda es un ángel de Dios que está presente en tu vida.

Hoy ¿qué tenemos nosotros? Ángeles de maldad que maltratan a los niños, ángeles de maldad que trafican con los niños, ángeles de maldad que violan a los niños, ángeles de maldad que no guardan a los niños.

Podemos pensar que esta expresión ángel de la guarda es una expresión del pasado. En el pasado, ¿quiénes estaban mejor cuidados que los niños? Y hemos de decirlo: hemos retrocedido sencillamente, hemos de decir que los niños de hoy, igual que los niños de ayer, necesitan ángeles de la guarda, los divinos y los humanos. Esa es una realidad a la que nosotros no podemos cerrar los ojos. Ángeles de la guarda: ¡Vuelvan a caminar por nuestras calles, vuelvan a ser unidos con los hombres y mujeres de nuestros tiempos, auténticos guardianes de los niños!

Hasta mañana, si Dios,
usted y yo lo queremos.