Paternidad responsable.

La transmisión de la vida debe estar guiada por un juicio recto, por una decisión ponderada de llamar un hijo o nuevos hijos a la existencia, o también, llegado el caso de no llamarlos por el momento.

De modo muy preciso la definía Carlo Caffarra diciendo: la Procreación Responsable es el acto de la voluntad con el cual dos esposos deciden poner las condiciones de la concepción de una nueva persona humana, en un contexto en el cual prudentemente se presume que la persona del (posible) concebido será respetada en sus derechos fundamentales.

La pareja decide cuándo debe llegar el hijo o los hijos, y respetará Incluso si llega sin haberlo planificado.

Los esposos por justas razones, pueden distanciar los hijos; pero nunca deben evitarlos o descartarlos, pues los hijos son un don precioso de Dios.

Una vez se tengan los hijos, viene un elemento vital, que consiste en la necesaria transmisión de valores humanos, morales y cristianos. La atención adecuada, el cariño y el dedicarles tiempo serán fundamentales para que los hijos crezcan en sana autoestima.

Hoy nos lamentamos de la conducta incorrecta de algunos hijos, pero hemos de decir que todo es el resultado de no asumir LA PATERNIDAD RESPONSABLE. Papá y mamá están en el deber de cumplir con su papel en el hogar. Deben dar y exigir; soltar y halar; confiar y preguntar; acoger y reprender con dulzura, escuchar y aconsejar.

Acompaña a tus hijos e hijas cuando van a la iglesia, al centro de estudio, y observa quiénes son sus enamorados/as, y sus amistades y cómo marcha su noviazgo.

P. Felipe Colón Padilla.