Profesional casado.

Un ingeniero, ya con cierta madurez y casado, en una reunión de parejas contó este episodio de su vida:

«En la oficina de ingenieros, donde trabajo, hay una cadena de corrupción en la que todos debe entrar. Yo me resisto a hacerlo, pero mi conducta resulta molesta y está tratando por todos los medios de hacerme saltar. Espero aguantar hasta lo último. A esto se añade, que no me uno a las infidelidades matrimoniales de muchos de ellos. Más aún, no creen que yo pueda serle fiel a mi esposa. A ello tengo que agregar todavía las burlas que me hacen y las risas que se gastan a costa mía. Me llaman «el curita» para ridiculizarme. Pienso que eso forma parte de la estrategia para hacerme saltar. Creo que es un nuevo tipo de persecución, no ya por la fe o la defensa de los derechos humanos, sino simplemente por ser honestos ¡Qué difícil es practicar la honradez y la fidelidad matrimonial hoy día! Pero yo quiero vivirlas a como dé lugar, aunque tenga que sufrir mucho».

Interesante fue la participación de otras parejas, afirmando que ellos y ellas estaban pasando por la misma experiencia.

(Tomado de mi libro «Certifico y Doy Fe II» pág. 113)