Incertidumbre

Una noche cualquiera de estas que nos cubren con sus espesas sombras y recorren su camino absolutamente a ciegas, sin ninguna bombilla encendida, o iluminados a penas por el relámpago de una de horas de fluido eléctrico, la comunidad se reunió para ver, juzgar y actuar.

Analizó la realidad y vio una vez mas la obscura situación: escasez, deterioro, crisis, gente que guía a su país a otra realidad no tan clara.

Reflexionó: con la colaboración de especialistas en las diferentes ramas del saber, descubrió las causas, juzgó que todos éramos responsables, de alguna manera de cuanto estaba pasando, pero que debía hacer soluciones.

Se dijo: ¿qué hacemos?  ¿qué harán los otros? ¿qué se está haciendo justamente ahora?  ¿qué planes hay?

La incertidumbre los invadió a todos y la conversión, un camino que se recorría a ciegas sin saber adónde llegar, se tornó mas oscura y mas espesa que la noche que los envolvía por fuera.

Juan de Dios, entonces tomó otra vez la palabra y proclamó una sentencia:  Cada noche tiene su amanecer.  Y la noche del pueblo dominicano debe tener también el suyo, porque soluciones hay.

†RAMÓN BENITO DE LA ROSA Y CARPIO
Arzobispo Emérito

 

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