Es la obra del Señor. (Salmo 117,3).

Preparen los carros sus bocinas.
Vengan las bandas musicales de los pueblos.
Afinan las orquestas sus instrumentos.
Traigan los combos y los conjuntos «pop» tamboras güiras maracas y acordeones, baterías y guitarras eléctricas, para tocar a una en la entrada solemne del Señor que ya llega y no tarda: vienen delante de El los pobres con una camisa nueva y una mentalidad renovada, pantalón y zapatos, libros de estudio en las manos y agua y luz en sus casas, calles de asfalto en los barrios, y unas leyes nuevas que se aplican: igualdad, participación para todos.

Es la obra del Señor entre nosotros: ha sido un milagro patente.

(Tomado de mi libro «Quién liberará este pueblo»)