Dos Policias I

Como me lo contaron, te lo cuento.

En el aeropuerto de Santiago de los Caballeros un policía raso atrapó un traficante de drogas.  Dispuesto a entregarlo a su superior, el narco dijo:

–         Esto puede arreglarse.  Aquí tienes tanto, tú me dejas ir y asunto arreglado.
El policía le respondió:

–         De ninguna manera.  Usted va preso.  Usted ha faltado y violado las leyes.
El narco le replicó:

–         Está bien.  Tú me llevas y yo me arreglo con el sargento. Tú quedarás en la fea. No seas ¨pariguayo¨.  Evitemos este ir y venir.
El policía raso cumplió con su deber, de acuerdo a la ética, las leyes y el valor de la honradez.
Poco tiempo después, salió el narco de su encuentro con el sargento y burlonamente le echó en cara:

–         ¿Tú ves?  Asunto arreglado.  Tú quedaste como perico en la “etaca” y “pelao” ¡Pariguayo!
Y delante del mismo policía, tomó su teléfono, llamó y se lo dijo a un compañero del mismo negocio:

–          Acabo de pasar por un “sustico”.  Pero ya todo está bien.  Prepara a los clientes para entregarles la mercancía.

†RAMÓN BENITO DE LA ROSA Y CARPIO
Arzobispo Emérito

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