Dos Policias II

Como me lo contaron, te lo cuento.

Un cabo de la policía ejercía el servicio del tráfico en Santo Domingo.

El sargento, del que dependía, le decía continuamente:

  • Tú cobras tu peaje, te lo quedas solo para ti y nunca me das nada.

El cabo le respondía una y otra vez:

  • Sargento, yo no le tomo nada a nadie. Primero muerto antes que coger un centavo, que no me lo gane con el sudor de mi frente.

Cierto día este superior llamo a su subalterno y le comunicó:

  • Ya arreglé las cosas. Desde mañana vas a prestar tus servicios, como policía, en la casa del Presidente Don Antonio.  A ver si ahora vas a recibir algún peaje.  Te quedarás sin nada, ni para ti ni para mí.

Un tiempo después, la esposa del Presidente le dijo a éste:

  • Mira este policía que está con nosotros: lo servicial, atento, serio y responsable, que es. Creo que merece ser ascendido.  Estudia el asunto a ver si es posible.

Días después, Don Antonio comunica a su esposa que se ha decidido ascenderlo a sargento.

Con el nombramiento en la mano el ahora excabo va a su antiguo superior y le dice:

  • Gracias por quitarme de policía de tráfico y mandarme a la casa del Presidente.

Ahora somos sargento los dos.

†RAMÓN BENITO DE LA ROSA Y CARPIO
Arzobispo Emérito

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