Tentaciones y liberación del maligno

El domingo diez de junio 2018, la liturgia de la iglesia en la misa de ese día, nos trajo lecturas bíblicas milenarias, pero muy actuales. Me fijare en estas dos:

Génesis 3, 9 – 15.

En ella se toca el tema de las tentaciones de la serpiente (el Diablo o Satanás), a la mujer “Eva” y la tentación de esta al hombre “Adán”, situación que se sigue dando hoy de manera continua de día y de noche. Por eso en la oración que Jesús nos enseñó, conocida como la oración del p

Padre Nuestro, la sexta petición dice: “No me dejes caer en la tentación”. Este texto que presenta la tentación y la caída en ella, anuncia también el triunfo sobre el tentador, aplastando su cabeza de serpiente.

Evangelio de Marcos 3, 20 – 35.

Este texto nos presenta a Jesús criticado por que ejerce el ministerio del exorcismo o de liberación de demonios. Él es el descendiente de Adán y Eva, que aplasta definitivamente la cabeza de la serpiente y nos enseña y da poder para ejercer hoy, cada día y en cualquier circunstancia ese ministerio de exorcismo o liberación, al servicio de nuestros hermanos que ha triunfado más allá de la tentación por el maligno y su ejército de demonios. Esa es una respuesta a la séptima petición del Padre Nuestro: “Y líbranos del mal” (que significa también “Y líbranos del malo”.

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