Reflexión de Cuaresma.

La Cuaresma tiene un sabor a austeridad. La austeridad es también una palabra que cobra mucha actualidad en tiempos de inflación. El mundo de hoy necesita una gran Cuaresma: una gran capacidad de control de sus bienes. Se despilfarra. Suenan trompetas clamando que se ahorre. Un país acostumbrado «al sabor cuaresmal» hubiera aceptado más fácilmente ese grito.

La austeridad pedida en la Cuaresma a los creyentes denuncia la inflación, el despilfarro, la cómoda abundancia de bienes en manos de unos pocos frente a la carencia de la mayoría.