Reflexión de Cuaresma.

La Cuaresma convoca a la práctica del ayuno y de la abstinencia. Muestra la necesidad de control en las comidas y en las bebidas y recuerda los efectos benéficos, físicos, psicológicos y espirituales de una disciplina o régimen alimenticio, que no sea necesariamente por razones médicas.

Cuando se practica el ayuno y la abstinencia, o dicho de otra manera, cuando se disciplina la alimentación de manera sistemática, se evita la obesidad (que es un mal de la época), se mejora la salud en todos los órdenes y no hay que acudir a médicos para que indiquen dietas o caminatas para rebajar el exceso de peso debido, en muchos casos, a la falta de control en las comidas. De ahí que: ayuna y ayuda con lo que ahorras en tus ayunos. Tendrás mejor salud y darás de comer a otros.

Tomado de mi libro: «Para vivir la Cuaresma»