Libertad y Ley.

En algunas corrientes del pensamiento moderno y en algunas actitudes prácticas aceptadas normalmente por añadidura se exalta de tal manera la libertad y la propia conciencia, considerándolos como un absoluto, que sería, en último caso, la fuente de los valores humanos y éticos: se atribuye a la libertad y a la conciencia individual la prerrogativa de una instancia suprema, que decide categórica e inefaliblemente sobre lo que vale humanamente y sobre el bien y el mal. Limitar la libertad y la conciencia sería violar la dignidad humana.

(Tomado de mi libro: «La ciencia del bien y del mal» ).