La vida merece vivirse, porque tú eres necesario.

Eres necesario, porque eres diferente y lo que tú tienes sólo tú, y nadie más puede darlo.
Es el granito se arena que tú tienes que aportar en este gran concierto de la humanidad en el que cada uno toca su instrumento con su toque individual peculiar. Como los violinistas en una orquesta.
Los violinistas, en efecto, tocan todos las mismas notas, pero enriquecen la sinfonía por el toque individual que aportan al conjunto.
Un violinista, por tanto, no puede eliminar a otro y decir que no es necesario. Los toques individuales son necesarios para enriquecer el concierto.

Aprecia, pues, tu identidad y acéptate como eres y como puedes ser.