Valor compartido.

Detrás de toda crítica, controversia o conflicto hay un valor compartido, que es necesario descubrir y rescatar para iniciar un diálogo y construir puentes, fortalecer relaciones para una convivencia sana y pacífica. En general, a todos nos importan las personas y queremos su bienestar, aunque a veces lo expresemos de distintos puntos de vista e incluso contradictoriamente. Agradezco a Jack Valero, fundador de “Catholic Voices”, por las enseñanzas transmitidas con su testimonio y conocimientos durante el Taller de Comunicación, realizado en Santo Domingo los días 4 y 5 de abril, organizado por la PUCMM, el ITLA y la CED.

En mi experiencia de vida me han enseñado lo importante que es ponerse en los zapatos del otro para comprender su realidad y circunstancias; también me han enseñado sobre el valor de la escucha para entender y crear empatía con quien se expresa; estos valores son compartidos por muchos de quienes creemos en la comunicación, en la tolerancia, el respeto y la participación de todas las personas sin discriminación; sin embargo, para mí fue novedoso escuchar y entender que detrás de una crítica, podamos encontrar un valor compartido y que además es un valor cristiano. Afirmaba Jack que “toda critica es una oportunidad para comunicar”, a veces las rechazamos y nos ponemos a la defensiva, entonces no aprendemos nada, pero si vamos al fondo de lo que los otros dicen mal de mí, puedo aprender mucho de lo que ellos piensan y dicen para crecer en la vida cotidiana, claro, también está lo que Jack, llama el “Reframing” que consiste en: Entender el marco, es decir la crítica en su contexto; Encontrar la intención positiva de la crítica, es decir el valor común; para comunicar tus valores desde ahí.  No se trata de ganar, ni de defenderse ni menos atacar al otro,  sino, en nuestro caso comunicar la fe en positivo, porque quien me critica no es un enemigo, sino una persona con valores y principios, que en el fondo quiere lo mismo que yo, pero lo dice de otra manera y lo busca con otros medios. No es sencillo, se requiere de práctica y sobre todo de aprender del Maestro por excelencia, Jesús; acaso él, no iba hasta el fondo de la realidad humana, acogía, escuchaba, comía con pecadores, sanaba a todos e incluso dialogaba con los escribas, fariseos y maestros de la ley que buscaban la manera de matarlo y le ponían trampas para agarrarlo. Jesús y su evangelio son nuestros modelos y podemos complementarlo con estos principios que nos compartió Jack: Buscar la intención positiva detrás de la crítica, aportar luz pero sin quemar, que la gente se acuerde de lo que le has hecho sentir y no de lo que dijiste, no contar cosas sino mostrarlas, pensar en triángulos, ser positivos, hablar con datos reales, no creerte el protagonista; dar testimonio de vida y no una batalla, porque no estamos en guerra. Cada día se puede mejorar, intercambiar experiencias y encontrar los valores compartidos presentes en cada persona.