Hagamos la diferencia.

Inspirada en la Editorial del Semanario Camino, expreso mi reflexión. Conozco a muchos de mis lectores y sé que están de acuerdo con esta invitación a “hacer la diferencia”.

No es fácil, hay muchas presiones sociales que nos arrastran y esperan que seamos del montón, pero es necesario que con nuestras actitudes y coherencia de vida entre lo que decimos y lo que hacemos, se note la diferencia. Si queremos una comunidad donde haya tolerancia, aceptación, respeto, honestidad, preocupación por las necesidades del otro, cuidado del agua, de la higiene, del medio ambiente y sobre todo de los espacios públicos; un entorno donde se pueda transitar sin ser atracados, sin miedo; donde cada uno tiene su lugar y nos reconocemos mutuamente como seres humanos con igual dignidad, con derechos y deberes.

El jueves 28 de marzo hemos celebrado el aniversario 24, del programa “Convivencia TV”, transmitido de lunes a viernes a las 9 de la mañana  por “Teleunión”, en el cual se le rindió homenaje a Doña Elsa Brito, por su trayectoria como educadora, su compromiso con la comunidad y su aporte a la poesía mística, entre otros. Los participantes manifestaron públicamente que es exigente mantener un programa de televisión por tantos años consecutivos, conservando íntegros los valores éticos, el respeto a los televidentes y la promoción de una convivencia sana; permanecer en el tiempo  sin salirse de la filosofía de vida y además, transmitir lo que va acorde con el testimonio de vida del productor Apolinar Ramos y su equipo de conductores; “es un logro”, resaltaban… a Polo lo reconocen políticos, gente de la cultura, de los medios, agentes sociales, grupos comunitarios y sobre todo la jerarquía de la Iglesia.

En Santiago hay mucha gente valiosa comprometida con los valores humanos y cristianos, dispuestos a transformar la sociedad y sembrar buenas costumbres y progreso con el trabajo honrado y el respeto al prójimo, no los nombro para no dejar a nadie fuera, a veces podemos olvidar a alguien y, considero que todos han de estar incluidos, por tal motivo, me consta que muchas personas al igual que Polo, hacen la diferencia y no son del montón, porque la gente sana, comprometida, buena, colaboradora, honrada y responsable es más que los que no lo son, pero a veces, no los damos a conocer.

Hoy, estamos llamados a hacer la diferencia, a ir cambiando este círculo de antivalores, que algunos pretenden imponer y que a veces la pasividad de los buenos permite que se instalen en la cultura e incluso en la educación y formación de los niños, adolescentes y jóvenes, es hora de que hagamos la diferencia, también manifestándonos, opinando y defendiendo la vida, la familia, el hogar, las buenas costumbres, la ética, las normas y las leyes, sin que nos de vergüenza.

Este tiempo llamado “Cuaresma” es ideal para que demos un salto de calidad, todos lo necesitamos, porque no es sano acostumbrarse a la maldad, al desorden, a la violencia, al sucio y a la contracultura vulgar que muchas veces se nos quiere imponer. Hagamos la diferencia, aunque esto nos cueste algunas críticas sociales y nos obligue a vivir con coherencia nuestros compromisos cotidianos.